La tanatopráxia se refiere al tiempo que pasa desde la fecha del fallecimiento de una persona. Se refiere a un proceso higiénico-sanitario.

En este proceso se establecen las técnicas que serán practicadas al cadáver, atendiendo principalmente causa de la muerte, el lugar en el que va a ser velado, el tiempo que va a transcurrir desde el fallecimiento hasta la llegada a su destino final, el medio de transporte que se va a utilizar para su traslado, etc.

Este proceso no solo comprende el aspecto sanitario, sino que también ayuda a los familiares a despedirse de su ser querido de una mejor forma recordándolo con una apariencia similar a la que tenía en vida.

El especialista tanatopractor intentará   devolver a la persona fallecida su apariencia habitual teniendo que recurrir a complicadas técnicas de reconstrucción, conservación o embalsamamiento.

Los trabajos se deben llevar a cabo en las salas de tanatopráxia, se encuentran dentro de una instalación funeraria. Estos servicios son realizados por la empresa funeraria.

Es importante mencionar que hasta que no hayan transcurrido al menos 24h desde la hora de fallecimiento (salvo excepciones) no se podrá realizar ningún tipo de manipulación sobre el cadáver. Esto hace que en muchas ocasiones el entierro o incineración se retrase un poco más de lo habitual.